De locura, amor y muerte

En vista de que hace mucho no escribia, les dejo dos poemas recien salidos (hasta calientitos andan)el primero de locura y amor, el segundo de amor y muerte.



Te miro a mi largamente encendido con tus ojos
sobre el vagon estelar
me cuelgo de tus comisuras
con este seco amor de solo yo


Añoro a ti en todos nosotros
y la oscura marcha del tren
te refleja en su nube de vapores
con tu suave figura de humo
docil
sobre mis dedos
entre mi abrazo blanco
                                               Blanco
                                                                          blanco...

En la quietud del hogar de los bosques retorcidos de mi patria
me azota la necesidad de no encontrarte.





En la noche de los muertos
mis labios se amoratan, se hinchan, se pustulan,
sangran y se contraen en la necesidad
                                  densa necesidad
de un beso tuyo

oscuras simientes de lo innominado
convergen en mis dientes
suaves corolas para el difunto de mi aliento

poco
a
poco
a
poco
la   e t e r n i d a d   danza  en  mi  boca...

Nadie puede enseñar a escribir, es una actividad acumulativa, cuya perfección se alcanza a base de echar a perder una y otra vez, de pedir opiniones, de comparar textos, consultar diccionarios, leer muchísimo.

Estamos acostumbrados a lo inmediato, a lo fácil, se necesita conocer el estilo de los clásicos y estar al tanto de los nuevos estilos, creérsela y convencerse a si mismo de que se es escritor, el estilo es a menudo resultado de una larga serie de intentos por parte del escritor, incluso los escritores de vanguardia tardaron muchos años en escribir algo digno de leerse, no era solo esa clase de “talento innato” que siempre se les ha querido atribuir. En efecto, escribir es un oficio aprendible, mas que un arte para el que se nace.

Un texto mal escrito es un texto mal leído, se deben cuidar la ortografía y sintaxis para que nuestro mensaje llegue intacto al lector.

Muchas veces se descalifica al best seller por ser un género acartonado y de receta, sin embargo incluso esos libros llevan un estilo literario propio y son esos los que con el tiempo transforman en habilidad nuestros deseos de escribir.

Una cuestión de vital importancia y primordial al momento de escribir es captar la atención del lector con características con las que el lector se identifique o desee para el, esto aunado a defender a capa y espada su idea del argumento.

Al hacer una novela las cosas son más complicadas que en un cuento, pues la historia central estará rodeada de historias centrales. Un mapa conceptual puede ser de gran ayuda para saber el desarrollo de nuestros personajes y situaciones, pues el escritor tiene la obligación de atar los cabos sueltos, para que al lector no le surjan preguntas.

Los personajes deben actuar y reaccionar como seres humanos, es decir deben ser creíbles y verosímiles, aun así deben estar capacitados para la acción. Deben llegar a alguna parte, tener un objetivo y relacionarse correctamente con un entorno adecuado.

Se deben de crear conflictos, problemas y confusiones para mantener una trama interesante, en la novela el final se alcanza lentamente a través de pequeños clímax.

Se necesita llegar al lector a través de lo sensorial, no solo hacer mención, sino una detallada descripción del medio donde se desarrolla la acción, que el personaje interactúe con el medio.

Los epígrafes son un buen recurso, además del correcto uso del misterio, la narración se puede nutrir de la exageración, de llevar al límite una situación real o por lo menos verosímil, sin caer en el ridículo.


El magazine Asimov science ficcion nos da algunos pasos para escribir una historia de ciencia ficción que vale la pena reproducir antes de terminar:

Para empezar, piense en una idea, lleve esa idea a la vida por medio de un conflicto, no caiga en disertaciones filosóficas o autocríticas, ni monólogos moralizantes pues el lector perderá interés, además utilice personajes que puedan manejar el conflicto y matice los cambios de mentalidad del personaje, se debe establecer secuencia de hechos encadenados para lograr una trama sólida, recuerde preparar un buen entorno, es decir que todo sea dentro de los limites de lo razonable, y vaya de acuerdo a las leyes básicas de la física (por lo menos), finalmente habrá que tener una idea general de la trama y elaborar por lo menos un borrador.

Algunas preguntas básicas, tales como ¿Qué se le quiere contar al lector? ¿Porque contar eso y no otra cosa? ¿Porque habría de importarle al lector ese tema? ¿Escribe por compromiso o por gusto? ¿Siente presión por que lo que escribe sea del agrado del lector? No son más que especulaciones que dificultan la creación literaria.

Por ultimo, si la carencia de ideas aborda al escritor, se puede hacer una variación de algún tema ya existente, a fin de cuentas todo tema es una variación de otro ya escrito.

Ya lo dijo un escritor una vez, ningún texto es nuevo, todo tema digno de contarse, ha sido ya escrito por Homero.

El siguiente es un texto que escribí hace unos años en base a este cuento de Mina Dumont que les recomiendo leer primero.

Dos puestas de sol
Segunda Puesta (Byron version).

¿Aquella chica?, su nombre es Ángela, en una hora será quemada en la hoguera acusada de hechicería gracias a los símbolos de su cuello, símbolos que hace dos noches puse yo en ese lugar, después de todo ella es mía… 

 La había llevado a mi castillo gracias a su aura, en ella había algo extrañamente familiar que en su momento no supe identificar bien, pero que después traería esta serie de eventos desafortunados en los que ambos nos hemos visto inmiscuidos, en fin, ella pensaba que estaba sola y tal vez por esa razón se aventuro a salir de la cama en una habitación que no conocía, eso por supuesto complicaba las cosas, siempre es más fácil solo beberlas dormidas. 

 Cuando entre a la recamara ella se dirigía al tocador, tome asiento en un rincón oscuro sobre una de las cornisas interiores del techo mientras ella inspeccionaba la habitación, ignoro por qué Ángela no salió inmediatamente del castillo, en su lugar se sentó en el banco y comenzó a cepillar su cabellera. 

 Yo esperaba que volviera a dormir, trate de influirla con dominación pero los rayos de Selune en el ventanal cortaban todo intento de disciplinas, el único modo sería acercarme y ejercitar el influjo viéndola a los ojos, así una vez dormida la bebería con tranquilidad, ideado el plan caí con suavidad de pluma y comencé a acercarme en la oscuridad, infortunadamente para ambos la luz de Selune invadió las sombras y dejo mi reflejo al descubierto. 

 Ella, consternada cerró sus ojos pensando tal vez que soñaba y fue en ese momento que entendí que lo mejor sería doblegar a la dulce criatura con lujo de violencia y tomar su Vitae por la fuerza. 

Desafortunadamente ese asunto no sería tan sencillo pues no tenía la más remota idea, pero Ángela no se asustaba con facilidad. Me acerque y cuando estuve a un par de pasos de distancia ella volvió a abrir los ojos y contemple de lleno sus cuencas almendradas, el caudal crespo y sombrío de su cabello oscuro y el sutil aroma a rosas que emanaba de su cuerpo. Fue al inhalar ese aroma por mi difunta nariz que sentí como en mi mente un recuerdo se esforzaba por abrirse paso entre años enteros de tristeza, soledad y sangre, pero impedido por el dolor, volvió a hundirse en el mar de la inconsciencia. 

Por un momento caí en cuenta que esa chica era la primera persona viva que pisaba aquella alcoba en casi ochenta años, y por un momento, bañados por la luz de la luna, fue extraño estar acompañado aunque fuese por el alimento. Llegue a donde ella estaba, así, tan cerca acepté definitivamente que era hermosa, toque su rostro y sentí la suavidad que otorga la vida, lo hermoso de su cuerpo juvenil, sonreí pensando en la dulzura de su Vitae y bañados por Selune comprendí por que la había llevado conmigo, esa idea, ese recuerdo se abría paso por las estrecheces del odio añejado en mi interior mientras veía a la Diosa brillando llena en el cielo nocturno. 

 Fue ahí cuando sucedió, el candelabro de hierro forjado se estrello a gran velocidad en mis sienes muertas, Ángela se soltó de mi abrazo y corrió hacia la puerta, yo tardé un poco en recuperarme de la sorpresa más que del golpe, pero confiado extendí un dedo hacia la hoja de madera al tiempo que murmuraba -Deravel- con lo que la enorme puerta no se movió ni un milímetro sellada con el encantamiento mientras la chica se esforzaba por abrirla. 

 Haciendo uso de mi celeridad salte hacia ella y la sujete por el cuello con la delicadeza de un león que toma a un ciervo vivo, es decir, conteniéndome lo suficiente para hacerla sufrir sin matarla, debilitándola, llenando la habitación del aroma de su sufrimiento. Cuando no pudo sostenerse más en pie la dejé caer al suelo, aquella cena era más conflictiva de lo que su delicadeza exterior podía hacer pensar y aún así todo aquello me divertía sobremanera –Eres Valiente para ser tan joven, será un placer beber tu sangre dulce y pura- dije en un tono de sorna al ver el sufrimiento en su mirada,  y divertido por su expresión de autentico terror decidí añadir –y comer tu carne tierna y joven- volví a reír divertido mientras ella hacía un esfuerzo sobrehumano por preguntar entre tartamudeos –¿quién o qué eres?- ¿qué podía hacer yo ante semejante pregunta? Tan solo un puñado de años después y ya nadie sabía quién era yo, había perdido el respeto y temor del rebaño del que me alimentaba, mi propio pueblo desconocía quien causaba estragos entre sus mujeres, sus jóvenes y en ocasiones sus animales, febrilmente enfurecido no me quedo más que hacer que recitar aquella cantaleta que hiciese famoso a mi señor en la época feudal -Soy el llanto que no puedes llorar, soy el grito cuando no puedes gritar, el hielo de tu corazón cuando tiemblas, mi nombre es Lord Iacopus Byron, Conde de Ventimiglia, y soy la peor pesadilla de tu oscuridad-. 

 Tome a la chiquilla, la levante del suelo y en brazos la lleve hasta la cama, -Eres una jovencita bastante fuerte y debería pensar en tomar tu vida para mí o para las profundidades- Creo que lo dije en voz alta porque sus ojos negros se hundieron en la niebla de los míos, y recordé súbitamente de donde conocía a esa aura tan linda, donde había visto esos ojos cafés, donde había olido ese aroma a rosas silvestres, ella era Ángela, ella se había ido y ahora el destino me ligaba a ella de nuevo, todo era como aquella noche, idéntico a la noche en que la salvé de morir y su forma de agradecer fue partir lejos… 

 Busqué las marcas en su cuello mientras le decía –me perteneces ahora y para siempre como debió haber sido hace ochenta años- comencé a doblegarla con dominación, cuando cerró los ojos, la besé y puse mi uña en su cuello. Partiendo de la marca de la última vez tracé un dibujo, mi nombre en lengua ignota. El olor de su Vitae era dulce y cálido, y la expresión de dolor en el rostro de Ángela podría llevar a cualquiera al frenesí. De pronto la excitación desconcentró mi disciplina y ella pudo liberar el trance, me tumbó al suelo y corrió a la ventana igual que ochenta años atrás, -lo hará de nuevo- pensé, traté de amedrentarla gritando –no te resistas, ¡ya eres mía!- pero lo único que logré fue que se lanzara por la ventana, trate de alcanzarla, tal vez si la mordía, por fin podría obtener un poco de control sobre ella, cuando estaba por finalizar el abrazo vi las primeras líneas de luz de Mitra y tuve que soltarla. Al instante y antes de que mi carne comenzara a quemarse me transfigure en niebla y volví al castillo. 

Seguramente Ángela golpeo de nuevo en el suelo de roca de la cascada, a lo cual -igual que la última vez- sobrevivió con relativa facilidad. Su error fue haber venido a la aldea, donde nadie le creería y arriesgándose a terminar así. Mírala, acaban de sacarla de su celda para atarla al poste, es el momento que esperábamos. En cuanto prendan la leña tu entretendrás a los guardias y al verdugo mientras yo la desato, recuerda que ella cree que también deseamos matarla así que iremos con cautela, después del anochecer volverá a perder la memoria y se creerá humana de nuevo, debo completar el abrazo antes de que eso suceda, si acontece, entrégate y que tu alma descanse en paz, sabes que no puedo convertirte, no puedo arriesgarme a tener otra Ángela suelta por el mundo. 

 Que Mystra sea contigo, nos veremos en el Valhalla.

IFE

Para Zelda Wolf, que hoy cumple sus 18 años.

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