La casa que arde de noche



Ricardo Garibay fue un alud literario a quien solo superaban su ego y mal genio. Sandro Cohen lo definió alguna vez como “un escritor singular en México y el mundo. Es una figura sin la cual no se entienden las letras mexicanas del siglo XX; es un eslabón fundamental en nuestra narrativa.”

Esta descripción del “Hemingway Mexicano” se palpa en la lectura de La casa que arde de noche,  una novela que cuenta la historia de Eleazar, joven adonis huérfano que desde pequeño se sabe hermoso. Eleazar consigue, merced de su hermosura, cantidad de beneficios creciendo entre mujeres de prostíbulo, alcohol y el sol de la frontera.

A los 20 años Eleazar ya es amo y señor de El Charco, un  lupanar de 4 entradas que diera la impresión de ser mas grande por dentro que por fuera. Rodeado de mujeres fáciles de vida difícil, de sudores pegajosos y de juegos de poder, cuando Eleazar se logra con el control de El Charco sencillamente se va.

La novela inicia precisamente en el momento en que regresa siete años después. Eleazar sigue siendo guapo, sigue siendo el “papuchi” pero su belleza esta cubierta de polvo y de dolores, el peso de una vida se dobla sobre el y la matrona esta tan acabada como la casa donde pasó los días que siguieron a su infancia.

Y entre todo este lodazal Eleazar reencuentra a Sara.

La casa que arde de noche es un libro envolvente. Este libro nos sumerge en un mundo fronterizo, desértico, seco y solitario en el día, pero que por la noche se llena de vida, de fulgores que marcan una larga hilera de parroquianos desfilando por sus cuatro puertas, alegoría del hombre que busca placer en los cuatro puntos cardinales.

Garibay logra la construcción de personajes que rebasan sus propias paginas para construirse tridimensionales, enteros, cuyo lenguaje se proyecta natural y humano. La historia se desarrolla en esa tierra de nadie que fue (y sigue siendo) la frontera mexicana abrasada por el polvo y moldeada al calor de las arenas.

La lectura es fácil y se da al lector. Si Garibay decía que la escritura es como poseer a una mujer bellísima (con las reticencias naturales de una mujer bellísima pero con su entusiasmo y gusto) la lectura de su novela es más bien del estilo de las meretrices, se abre ligera, envuelve  y satisface.

Su redacción es un tanto experimental, generalmente es novela con guiones y sin embargo de vez en vez hay trozos de diálogos dramáticos. Este estilo camaleónico se corresponde también al carácter cambiante de esas mujeres cuyo nombre es siempre el que mas le gusta a quien las consume (y las consume).

En las dunas de sus letras, de a poco, el viento del norte va descubriendo la literatura.

GARIBAY, Ricardo, 1971 (edición del 1995). La casa que arde de noche, Mexico: Joaquín Mortiz, Serie del Volador.

Carne Asada

Para los que no sabian, Mr Exodus cumple años un dia despues que Loup.

Cumpleaños Efusivo

Una Nueva Tira, junto con la Srita. ZeldaWolff como personaje invitado, Decadencity felicita a Loup D'Hermite:

Entradas más recientes Entradas antiguas Página Principal