El Hipercuento

Bueno hoy vengo con animo catedratico y viendo que en internet no hay mucha informacion sobre esto les explicare que es un hipercuento.

un hipercuento es un cuento de "opciones" digamoslo asi, esta hecho por bloques de texto que no necesariamente estan unidos linealmente, otorgandole al lector una enorme capacidad de elección en cada momento, entre varias alternativas, construyendo su propia secuencia de lectura dentro de las posibilidades que el autor ha trazado.

aunque algunos dicen que dos bloques de texto enlazados entre si con un hipervinculo son suficientes para catalogar algo como hipercuento, mi concepcion personal es que deben ser 3 bloques (una introduccion y dos hipervinculos), para dar al lector esa capacidad de decisión tan caracteristica de este tipo de textos.

este tipo de relatos son la presunta evolucion de aquellos libros como "laberinto" donde ibas jugando rol al leer el libro y segun la tirada de dados pasabas a determinada pagina y leias lo que pasaba ahi.

con todo lo anterior casi podriamos calificar a "Rayuela" no solo como novela experimental, sino como hipernovela. la razon de ese "casi" es el hecho de que en rayuela no hay ni vinculo ni hipervinculo.

hablando de este libro llego a mis manos una edicion bastante chingona pero despues ahondare en ello.

Epitafio

Yo no tendre un epitafio ( mi cadaver sera convertido en diamante y engastado en un anillo) pero si tuviera alguno me gustaria algo asi:

  • Murio peleando el honor de una dama, quiza mas de lo que la dama nunca hizo...
( variacion de una frase de Groucho Marx)

  • Aqui yace el grito que no puedes gritar...
A. Caballero

  • el de abajo es el mio!!
Dominio Popular


A una Nariz...


Este no es mio, pero con todo lo que sucede me acorde del el...
A una nariz

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

Francisco de Quevedo

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